a Roberto
Los chicos que veranean en la Meseta,
así nos llamaban
escribíamos
sobre destrozos orgánicos,
primera acepción de la RAE, amor,
siempre deseando que nos enseñaras la Ley del Mar
a través de las rendijas de tu mano,
nosotros
que éramos tan de horizontes despejados cuando niños
y que todo nos entraba por un oído,
el de la otitis de insoportable piscina municipal
también
sobre las altísimas luces nuestras, (highlight era el título alternativo de este poema)
reflejadas en mujeres desconocidas y gigantes
como el Índico,
mujeres de vientre-panel donde se proyecta
la pequeña película de nuestras vidas
ellas
que entran lluviosas y abundantes
por el oído bueno.

1 comentarios:
(...)"que éramos tan de horizontes despejados cuando niños"(...)...
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