Cenamos a la andaluza,
torcemos la espalda como si nos vertebrara una viga de gomaespuma
picoteando de tu comida seleccionada,
después, hay cohetes de feria interior
que anuncian Procesión hacia tu cama,
tú y yo ciempiés recién nacido, pequeño pero ya de una pieza,
en enloquecida apuesta por la vida,
yo detrás;
se me caen los pantalones a cada paso como si fuera un niño con la ropa
del padre que habita en las Alturas,
y yo tragando toda la alegría, creciendo a lo ancho
viajando a los confines de mí mismo, cuando te miro,
colgado con todo mi peso de las cortinas blancas
de este gran sueño.
lunes, febrero 21, 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada