miércoles, marzo 31, 2010
A Daniel por su 30 cumpleaños
miércoles, marzo 31, 2010
Donde yo trabajo hay una sala de tomar café con unos ventanales gigantes que dan a la M30. La M30 es una carretera castigada donde pasan coches siempre, sea la hora que sea. Mi corazón también es una carretera, yo creo, una de esas eslovenas donde todavía pasan carros de mulas a las 8 de la mañana. En Eslovenia viven con la luz que daría un Brownie del VIPS, amor. He comprado dulce como para acabar con una persona por 16,39 €, voy a ser un Papá Noel en camisa cuando llegue a mi casa. Me gusta llegar a mi casa, me gusta estar marchándome de mi casa, la permanencia es lo que me cuesta, la permanencia, esa palabra tan importante para mí. Pienso a veces en la enigmática luz de tu corazón, porque tú eres la reina de la luz enigmática, como MJ lo era del pop, de forma autoproclamada. Me gustaría que se proclamara tu reinado insoportable en la mass media, porque tengo algo de Liberto, porque yo vestía Liberto de pequeño, para ir a Misa, porque a Misa no se podía ir en chándal, que si no… Anoche soñé que viajaba a México. Allí estaba Daniel en una especie de sala de recreativos con una borrachera a medio cocinar, feliz y hospitalario como es él. El sitio yo lo había visto yo en alguna película. Había chicas de piel morena con labios rojos salientes que me hablaban de las reacciones de Miguel Bosé y Alejandro Sanz ante el reciente outing de Ricky Martín. Me imagino que más que María sería José María o incluso Borja Mari (Conde). Ahora Bosé quiere a Ricky un poco más, si eso fuera remotamente posible. Regresé de México en las bodegas del avión, dormido en el interior de un ataúd abierto, pensando en qué clase de farra me había corrido yo con las chicas morenas de labios rojos salientes.
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