Tengo fe ciega en el tendido eléctrico
que me tiende una mano
en el camino en autobús de regreso a Casa.
El tendido llega a todos los rincones del país
pero no todos los módulos son iguales,
en las ciudades y en las cabeceras comarcales
los módulos son imperiales y abastecen de luz
seguramente
a las habitaciones de las personas importantes
que hay en el mundo.
En los sitios modestos donde hay gente con vidas
simples,
la luz llega a través de unas estacas finas de madera
los pájaros caminan por esos hilos
con pequeños saltos.
A las 7.00 se encienden las luces de la calle de mi casa,
esto también era así hace 10 años,
las 7 de la mañana es posiblemente la hora más noble
de todas
despertarse a las 7 santifica, irse a acostar a las 7
es síntoma de que algo se está desviando en la vida de uno.
domingo, septiembre 20, 2009
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