Qué suerte tienes que mi memoria se esté difuminando,
tengo la frente roja, algo está pasando ahí dentro,
alguna clase de Revolución
que convierte lo nuestro en una función de títeres
protagonizada por palillos y tierra,
como cuando Katrina amaneció mal cortada
y violó a Nueva Orleans metiéndose por los orificios
de sus saxos.
Qué bien hiciste marchándote a tiempo, cuando niño,
para no tener que ver al extraño hombre que soy hoy
pedir dinero y retorcerse.
sábado, julio 18, 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada