Sobre un poema de Miguel D´Ors
Ellos que tienen una vida
de pista de aterrizaje iluminada,sonríen,
y tienen toda esa maldad encantadora y apetecible
para los labios importantes
son felices
y yo
que soy nacido y crecido en la marmita de estiércol
con monedas de oro
que van saliendo por los agujeros
y soy legítimamente malvado
-no se lo cuentes a nadie-
también lo soy.
