El colacao
que siempre estuvo ahí
en su simbolismo
de alimentación vieja,
cogiendo polvo
convirtiendo el amarillo aquel
en bilis y gris
en las estanterías del pueblo,
el colacao
estaba entre nosotros
aquella noche o mañana
-vete tú a saber-
sabía el/al inicio de la historia,
la fiesta del principio del mundo
de la que me echaron
un par de veces
o tres.
miércoles, septiembre 24, 2008
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