Sigo vaciándome la cabeza de estiércol;
imagínate un poema
-aunque siempre odié hacerlo así-
en el que solo estoy yo
ni ases en la manga,
ni pollas en vinagre,
sin trucos de guión
para que el chico triste se enamore,
sin un mal cuadrado de papel
higiénico
para las manchas de la sábana.
Imaginame
lobotomizado en la indiferencia
con un par de vaqueros
viejos
pasto de las llamas de naftalina
y nada más
no funciona ni el apaño de vivir
sin gafas
o entornar los ojos ante el espejo
no funciona nada
como digo,
se han acabado los trucos.
jueves, agosto 17, 2006
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
Afortunadamente sin trucos!
Un paseo por recuerdos me han traído aquí
Conozco chicos tristes asi... se les acabaron los trucos supongo
Besos
Pd: escribes delicioso
Publicar un comentario en la entrada