martes, marzo 26, 2013

El paraíso

martes, marzo 26, 2013 0


Te me has aparecido en mitad de esta vigilia
escoltada de mareos profundos,
salías bajadita del avión y traías la Estrella de Oriente
en los ojos y en el pelo.
Yo te aguardaba en el silencioso canturreo del aeropuerto de Barajas,
más allá de aquellos largos viajes tuyos de silencios, de llamadas
y de la gloria de mi voz leyendo despacio cosas que escribía sobre nosotros,
con el teléfono bien cerca de la boca.
Hacías bien tu trabajo de fantasía sin quererlo,
tu intercambio del oro de los desayunos  por la sangre podrida de la Tierra.
Aquel comercio tuyo que te traía hacia mí tolerante e iluminada
como la vela de un barco, Bocanegra.
Se nos hacía de noche en el interior de la deshonra de los taxis
que preguntan y preguntan;
y sin noticias del suelo caíamos en la cama
riendo la flor de los nervios.
Mutuos.
En nuestra estación nos comían los movimientos y los bichos,
tu mandíbula se apretaba en la desdicha de la mala tensión
y yo ponía besos en tu boca como una medicina vieja y pícara,
besos respondidos con reflejo de reptil, así decía que eras.
Yo seguía a lo mío, apretaba fuerte nuestros cuerpos
posaba la boca en tu espalda y conjuraba las palabras tristes y grandes.
Y aún, en mitad de la noche, de muchas noches,
 me preguntabas casi muda
¿Dónde estás?

domingo, enero 20, 2013

Ropa nueva

domingo, enero 20, 2013 1
Tú ocupabas mi tiempo
y yo ocupaba tu tiempo,
entrando hasta la cocina de tu vida
con la astucia del más grande vendedor de Biblias
entre la Caleta y Oymyakon.
Aquello lo llamaba yo amor
y colgaba del cielo de Madrid
como un tendedero de olores limpios
y esperanzas blancas.

martes, agosto 21, 2012

Cuentos sobre la pobreza

martes, agosto 21, 2012 2

Estábamos subidos en la cornisa de un barco para turistas
camino de un islote
casi como si fuéramos los dueños,
sobre nuestras cabezas lucía el cielo ciego y enorme de tu Turquía acuática;
tú sacabas los modales de girlscout abusona para conseguir un sitio solitario
sobre las colchonetas calientes,
no desterremos nunca la violencia, amor,
no perdamos nunca el ansia por volver al hotel a darnos nuestro merecido
ni por los autobuses de lujo en Turquía que nos salvan de la asfixia:
en otro punto del mundo, en la pantalla del teléfono,
supermercados asaltados y el rímel corrido de las cajeras
y sus lágrimas de miedo al dique seco
y esa foto increíble de mis piernas blancas y tu cabeza apoyada
navegando el mar Egea y las redes al instante,  milagros felizmente siameses,

que traes el frío de los mares para que no me abrase
y que me prestas tus brazos pacientes como manguitos,

siempre firme sobre tus pies duros e ilimitados, siempre hacia delante.
Tus besos son un dragón marino dormido en el fondo del mar.
Y yo pensaba, hacía números (ya me conoces)
con la atrofia de los músculos alrededor de la boca y
la incapacidad de enseñar correctamente los dientes de quien
come con hambre los alimentos que huelen a furgoneta.
Y con el agua al cuello te dije que me estabas enseñando el paraíso
de los empeines quemados y del esfuerzo dulce en la espalda
de quien nada de nuevo.


miércoles, marzo 14, 2012

Oda a la cáscara de naranja

miércoles, marzo 14, 2012 0
Una chicagüense del trabajo come naranjas industriales de Marruecos,
esta parte de la oficina huele a flores verdes y azules de champú,
Serrano, Madrid,
las naranjas saben a agua ligeramente pervertida, traduzco,
al otro lado del Atlántico otra chica que no sabemos cómo huele
bebe un litro de gasolina al mes
suficiente como para circular 10 kilómetros por las carreteras
del gran Norte blanco.


miércoles, octubre 19, 2011

VHS

miércoles, octubre 19, 2011 0
Somos llaves y somos velas el uno para el otro,
nos abrimos en la cama con sutura de piezas únicas
pero también en la playa donde nos comportamos
como potentes imanes electrónicos del mismo polo.
El mar que amas también te ama a ti y te reptiliza,
hace de tu pelo un árbol de sal valiente
y la arena que es sal en mí acelerándome la vida
hace de tu piel la corteza del pan nuevo
que aprendí a tocar en lo años en que mi padre se desvanecía.
Perdóname si hablo tanto de comida y de dinero, amor,
y que ponga el mute
cuando cenamos ante una vela encendida,
porque como las llaves yo también me pierdo.
Somos velas también, consumiéndonos e iluminándonos
frente a las palabras de otros,
con las manos llenas de regalos modestos que te hago;
inmateriales que dicen tus labios
y los míos que ejecutan cuanto pueden,
mirando el cielo y siendo el hombre malo
que desea una enfermedad de dientes caídos
para todas las teclas que te rodean
menos el pause.

lunes, junio 13, 2011

Five finger kiss

lunes, junio 13, 2011 2
Ella, una chica normal,
como normal son los triángulos de piedra mutua y solidariamente postrados
para ser las Pirámides de Egipto, hoy desnudas,
antaño se dice, llenas de adornos de colores, algo así como la Historia de tus orejas
de chica normal
como la extraña cerveza que se bebe en París en los callejones
llenos de lluvia fina, cerveza que sabe a vino,
o normal como los paseos en barco que se hacen cada día entre Staten Island y Manhattan
a esa hora en que los edificios de acero del distrito financiero
parecen esconder nerviosos el sol en la espalda
como si fuera un enorme regalo desbordante para nosotros,
normal también como los besos en los dedos que justifican nacimientos
en las estaciones centrales de la noche
donde nunca hay que esperar para tenerlo todo.

viernes, mayo 13, 2011

El inventor de la tortilla

viernes, mayo 13, 2011 0
a Javi Loren (para él, pero no sobre él, ojo)

Besarte a ti es como beber a morro
de la máquina de inflar los globos de la feria,
globos
que nos hacen caer en la cuenta
de la certeza de la carne y sus retos,
y cuando ascienden,
de lo alto que es el cielo
sobre todo en este santo viernes
embrión luminoso del verano.

 
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